
Después del recreo, un juego intenso o una actividad con mucho movimiento, pedir silencio de forma repentina suele aumentar la tensión. Una transición breve de yoga infantil ayuda a reducir el ritmo, recuperar la atención y preparar al grupo para el siguiente momento.
No buscamos posturas perfectas. La finalidad es que los niños respiren, perciban su cuerpo y pasen de la activación a un estado más tranquilo de forma segura.
Esta rutina dura diez minutos, no necesita material especial y puede utilizarse en actividades extraescolares, aula matinal, ludotecas, campamentos o como cierre de una sesión.
Antes de comenzar
Separa mochilas, sillas y objetos que puedan molestar.
Nadie debe forzar una postura ni aguantar una posición dolorosa.
Demuestra cada movimiento y utiliza imágenes sencillas.
Los ejercicios se realizan con suavidad y sin competiciones. Si un niño necesita permanecer sentado, puede participar con la respiración y los movimientos de brazos.
Rutina de yoga infantil de 10 minutos
1. Respiración del globo: 2 minutos
El grupo se coloca de pie o sentado, con las manos sobre el abdomen. Al inspirar por la nariz, imaginamos que dentro hay un globo que se hincha. Al expulsar el aire suavemente, el globo se hace pequeño.
2. Gato que se estira: 2 minutos
Apoyamos manos y rodillas en el suelo. Al soltar el aire, redondeamos la espalda como un gato que acaba de despertarse. Después volvemos a una posición cómoda y alargamos suavemente la espalda.
Si el suelo no es adecuado, puede hacerse sentado: manos sobre las rodillas, espalda que se redondea y vuelve al centro.
3. Árbol tranquilo: 2 minutos
De pie, apoyamos bien un pie y colocamos el otro cerca del tobillo, sin necesidad de subirlo. Las manos pueden permanecer en la cintura o unirse delante del pecho. Miramos un punto fijo durante dos o tres respiraciones y cambiamos de lado.
El objetivo no es permanecer inmóvil. Si alguien pierde el equilibrio, vuelve a colocar los dos pies y lo intenta de nuevo.
4. Tortuga que se esconde: 2 minutos
Sentados, juntamos las plantas de los pies o cruzamos las piernas. Inclinamos ligeramente el cuerpo hacia delante y dejamos caer los brazos de forma cómoda. Imaginamos que una tortuga entra lentamente en su caparazón.
Mantenemos dos respiraciones y regresamos despacio. No empujamos la cabeza ni obligamos a tocar el suelo.
5. Escucha silenciosa: 2 minutos
El grupo permanece sentado. Durante veinte segundos intenta descubrir tres sonidos: uno cercano, uno lejano y uno producido por su propio cuerpo. Después cada participante puede decir una sola palabra que describa cómo se siente.
Cierre sencillo
“Hemos bajado el ritmo para poder escuchar mejor. Nos levantamos despacio y continuamos con la siguiente actividad”.
Cómo adaptarla según la edad
- 3-5 años: utiliza historias y reduce la rutina a tres movimientos de uno o dos minutos.
- 6-8 años: conserva los nombres imaginativos y permite que un niño recuerde el siguiente paso.
- 9-12 años: explica para qué sirve cada respiración y deja momentos breves de práctica silenciosa.
- Grupo mixto: ofrece siempre una versión sentada y otra de pie.
Encontrarás más criterios en la guía para adaptar actividades extraescolares a diferentes edades y niveles.
Errores frecuentes
✓ Evita convertir la relajación en una competición de silencio.
✓ No corrijas constantemente la colocación del cuerpo.
✓ No obligues a cerrar los ojos.
✓ No mantengas posturas dolorosas ni respiraciones forzadas.
✓ Mantén la rutina breve cuando el grupo todavía está aprendiendo.
Esta propuesta conecta con el enfoque de Peque Yogi, pensado para acercar el yoga infantil mediante historias, juego y experiencias adaptadas a la infancia. Si quieres ampliar tu formación, también puedes conocer el Curso Monitor de Yoga Infantil como Actividad Extraescolar.
Preguntas frecuentes
¿Es necesario utilizar esterillas?
No para esta rutina. Basta con un suelo limpio, seguro y con espacio suficiente. Las versiones sentadas pueden hacerse en una silla.
¿Qué hago si algunos niños se ríen?
Es una reacción habitual ante una experiencia nueva. Mantén un tono natural, evita exigir silencio absoluto y continúa con una propuesta corta.
¿Puede hacerse todos los días?
Sí, siempre que se mantenga breve, voluntaria y adaptada. La repetición ayuda a que el grupo reconozca la rutina como una transición hacia la calma.
Volver a la calma es una habilidad que también se aprende practicándola.

0 Comentarios